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El Glorioso Corán ¿Un mensaje pluralista?

El Sagrado Corán postula una serie de mensajes revelados por Dios –exaltado sea– y entregados a la humanidad por los Profetas que remiten todos a la misma idea: la sumisión al Dios Uno y Único –exaltado sea–, de allí que se haya enviado a cada comunidad un Profeta  en el cual los musulmanes también creen en su forma prístina y original:

16.36 Mandamos a cada comunidad-época un enviado (كُلِّ أُمَّةٍ رَّسُولاً): “Servid a Dios (اعْبُدُواْ اللّهَ) y evitad a los taguts o poderes del mal (الطَّاغُوتَ)”. […][1]

El tagut es todo aquello que sustituye la adoración de Dios –exaltado sea–, conduciendo al hombre al mal; por ello, algunos han sido dirigidos y otros extraviados en su forma de adorar a Dios –exaltado sea–. Por ello los musulmanes creen en los Profetas, su mensaje y sus libros, pero reconocen los cambios que se han incluido en estos últimos a través de los siglos, modificados luego por sus seguidores, escuchas y escritores; por ello tomán el mensaje divino del último libro revelado, el Sagrado Corán.

Dios –exaltado sea– ha enviado a cada comunidad un Profeta con su respectivo mensaje en la lengua de su pueblo, cada comunidad debe regirse por el mensaje que le fue revelado.

11.118 Tu Señor, si hubiera querido, habría hecho de los hombres una sola comunidad (أُمَّةً وَاحِدَةً). Pero no cesan en sus discrepancias,

Dios –exaltado sea– probó a los hombres al dividirlos en comunidades, como una torre de Babel religiosa además de lingüística:

5.48 […] A cada uno [judío, cristiano y musulmán] os hemos dado una ley y una forma de vida (شِرْعَةً وَمِنْهَاجًا). Dios, si hubiera querido, habría hecho de vosotros una sola comunidad (أُمَّةً وَاحِدَةً), pero quería probaros en lo que os dio. ¡Rivalizad en buenas obras (فَاسْتَبِقُوا الخَيْرَاتِ)! Todos volveréis a Dios. Ya os informará Él de aquello en que discrepabais.

Es decir, a cada una de las comunidades de la humanidad se le ha entregado un camino apropiado para el bienestar social y espiritual propio, así como un camino en su modo de vida particular a la época y al desarrollo cultural de cada comunidad.

La prueba propuesta a las diversas comunidades consiste en la voluntad de someterse a Dios –exaltado sea– y en obedecerle[2]; y se insiste en que sólo Dios –exaltado sea– decidirá finalmente sobre las discrepancias doctrinales.

Por tanto, la rivalidad entre comunidades se resuelve con la práctica de cada mensaje en esta vida, pues en la otra, Dios –exaltado sea– decidirá entre las comunidades. De allí la importancia de seguir el mensaje de cada Profeta y no las invenciones y cambios introducidos en él, en la aleya anterior, para el caso de los cristianos el Sagrado Corán plantea:

5.47 Que la gente del Evangelio (أَهْلُ الإِنجِيلِ) decida según lo que Dios ha revelado en él. […]

Encontramos a lo largo del Sagrado Corán una serie de alusiones, en torno a las figuras del Profeta Jesús y su madre Maria –la paz de Dios sean con ellos– y en torno a los cristianos en general, a quienes se les presenta, por una parte, como una comunidad moderada, ejemplar y cercana a los musulmanes, sin que por ello se olviden las diferencias doctrinales, confesionales y de conducta; por otra, como una comunidad que se aleja de lo estipulado por Dios –exaltado sea– para ellos, por lo cual el musulmán debe alejarse, en ese caso de su ejemplo de conducta alejada de las órdenes de Dios.

Así pues, el Sagrado Corán presenta un conocimiento revelado sobre los cristianos, lo que no sucede con la Biblia, en la cual por el momento de su revelación no se incluye postura, ni siquiera referencia a religiones posteriores a su revelación tales como el Islam.

El Cristianismo según el Sagrado Corán es una religión revelada por Dios –exaltado sea–, enviada al Profeta y Mesías Jesús, a quien se le atribuye milagros con el permiso de Dios.

El arzobispo de Tánger y luego Arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, escribió:

“Posiblemente, uno de los mayores problemas en la relación y el diálogo entre cristianos y musulmanes sea el del recíproco desconocimiento, no sólo de personas, sino de los contenidos fundamentales de la fe de cada uno.

Cristianos y musulmanes se ignoran. Conviven, pero, frecuentemente, incomunicados.”[3]

[1] A algunos de ellos les dirigió Dios, mientras que otros merecieron extraviarse. ¡Id por la tierra y mirad cómo terminaron los desmentidores!

[2] Cfr. El mensaje del Corán, nota 67.

[3] AMIGO VALLEJO, Carlos, Cristianos y musulmanes, p. XII.

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© Julio César Cárdenas Arenas (@Profeabuismail)

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