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Los “Mandamientos de Dios” en el Éxodo 20.1–21

1 Y Dios habló todas estas palabras, diciendo:

2 “Yo soy Adonai tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud:

3 “No tendrás otros dioses delante de mí.

4 “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

5 No te inclinarás ante ellas ni les rendirás culto, porque yo soy Adonai tu Dios, un Dios celoso que castigo la maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación de los que me aborrecen.

6 Pero muestro misericordia por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos.

7 “No tomarás en vano el nombre de Adonai tu Dios, porque Adonai no dará por inocente al que tome su nombre en vano.

8 “Acuérdate del día del sábado para santificarlo.

9 Seis días trabajarás y harás toda tu obra,

10 pero el séptimo día será sábado para Adonai tu Dios. No harás en él obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el forastero que está dentro de tus puertas.

11 Porque en seis días Adonai hizo los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y reposó en el séptimo día. Por eso Adonai bendijo el día del sábado y lo santificó.

12 “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se prolonguen sobre la tierra que Adonai tu Dios te da.

13 “No cometerás homicidio.

14 “No cometerás adulterio.

15 “No robarás.

16 “No darás falso testimonio contra tu prójimo.

17 “No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo.”

18 Todo el pueblo percibía los truenos, los relámpagos, el sonido de la corneta y el monte que humeaba. Al ver esto, ellos temblaron y se mantuvieron a distancia.

19 Y dijeron a Moisés: ––Habla tú con nosotros, y escucharemos. Pero no hable Dios con nosotros, no sea que muramos.

20 Y Moisés respondió al pueblo: ––No temáis, porque Dios ha venido para probaros, a fin de que su temor esté delante de vosotros para que no pequéis.

21 Entonces el pueblo se mantuvo a distancia, y Moisés se acercó a la densa oscuridad donde estaba Dios.

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© Julio César Cárdenas Arenas (@Profeabuismail)

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