El diálogo con judíos y cristianos en el Corán
En el Sagrado Corán se exhorta a los musulmanes a tratar con respeto a los judíos y con los cristianos en cualquier diálogo:
29.46 No discutáis sino con buenos modales (أَحْسَنُ) con la gente de la Escritura (أَهْلَ الْكِتَابِ), excepto con los que hayan obrado impíamente o estén empeñados en hacer el mal. Y decid: “Creemos en lo que se nos ha revelado a nosotros y en lo que se os ha revelado a vosotros. Nuestro Dios y vuestro Dios es Uno. Y nos sometemos a él (لَهُ مُسْلِمُونَ)”.
16.125 Llama al camino de tu Señor con sabiduría y buena exhortación. Discute con ellos de la manera más amable (أَحْسَنُ).
La confluencia que acerca a cristianos y musulmanes es la creencia en el Dios -exaltado sea- uno, la sumisión o entrega a su voluntad y el regirse por los designios transmitidos en sus mensajes. De allí que el Islam se presente como una continuación y sello del mensaje que Jesús –la paz de Dios sea con él– entregó a sus seguidores.
En la discusión con personas de otros credos religiosos, está mediada por el precepto coránico:
2.256 No cabe coacción en religión (لاَ إِكْرَاهَ فِي الدِّينِ)
El término dīn indica, a la vez, el contenido moral, la doctrina y las prácticas de una religión revelada, de allí que todos los fuqaha –conocedores de la legislación islámica– sostengan que una conversión forzada es inválida en cualquier caso, constituyendo una falta grave cualquier intento de coacción, en contra de la idea de “conversión o espada”, propia de los ámbitos apologéticos.
Abraham el hanif y la cercanía entre las religiones
5.18 Los judíos y los cristianos dicen: “Somos los hijos de Dios y Sus predilectos (نَحْنُ أَبْنَاء اللّهِ وَأَحِبَّاؤُهُ)”. […]
A lo cual se contrapone la idea de Abraham (Ibrahim) –la paz de Dios sea con él– como hanīf, para considerar a judíos, cristianos y musulmanes, descendientes de la profecía de Abraham –la paz de Dios sea con él–:
2.135 Dicen: “Si sois judíos o cristianos, estáis en la vía recta”. Di: “No, antes bien la religión de Abraham (مِلَّةَ إِبْرَاهِيمَ), que fue hanif y no asociador (حَنِيفًا وَمَا كَانَ مِنَ الْمُشْرِكِينَ)”.
3.67 Abraham no fue judío ni cristiano, sino que fue hanif, no asociador y sometido a Dios (مُّسْلِمًا), no asociador.
Hanīf significa “el puro, el sometido de forma correcta”, y el Islam se presenta como dīn hanīf.[1] La palabra hanīf se deriva de la raíz verbal hanafa y que significa en este contexto: “él se inclinó hacia la tendencia correcta”. Antes del Islam el término hanīf se utilizaba para describir alguien alejado del pecado, del mundo pasional y de las creencias dudosas.
[1] Cfr. Compendio del Tafsir del Corán, “Al-Qurtubi”, Tomo 1 p. 370.