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Jesús, Hijo del hombre

“El apelativo que más se aplicó Jesús es también el más enigmático”.[1]

Si bien la expresión ‘hijo del hombre’, en sentido común significa ser humano, ‘hijo de hombre’, traducción del arameo bar-nāšā y del hebreo ben-’ādam significa el ser humano en general, cualquier humano y en ocasiones equivale a “yo”[2]; inclusive para J. Jeremías ‘yo’ equivale en muchos logia de Jesús a “Hijo del hombre”.

Las comunidades cristianas después de la pascua expresaron más de lo que el Jesús histórico había dicho sobre sí mismo, en especial, con respecto al título de Hijo del hombre, propio del ámbito palestino y derivado de tradiciones judías pero reinterpretado en la figura de Jesús.

Pues, aunque Jesús sí mostró con claridad una conciencia de autoridad [3] escatológica; a este título se le da un fondo teológico fundamental para la fe cristiana; en general, los títulos parecen comprensiones de sus seguidores históricos, y una más allá pues fundan la fe cristiana[4]; en otras palabras, la fe cristiana se funda en la comprensión de los seguidores de Jesús más que en su propio mensaje, según los estudios históricos.

Según otros investigadores, Jesús no hablaba de sí mismo como hijo del hombre, sino que se refería a un juez futuro escatológico[5], pero gracias a su conciencia de autoridad y de contenido mesiánico, ése fue el único título que Jesús se aplicó: “hijo del hombre es el único título que los estudiosos reconocen que pudo ser utilizado por el Jesús de la historia, para referirse a su persona, aunque siempre seguido de un verbo en tercera persona”[6], es decir, no hay pruebas históricas ni bíblicas de que Jesús hubiese utilizado títulos como “hijo de Dios”, entre otros.

En síntesis, este título de Jesús es un enigma pues expresa y vela en su persona histórica[7] lo que pueda significar; este enigma no se resuelve en su situación terrena, pues “el mensaje acerca de Jesús, hijo de José, no es el dato fáctico de la historia de que fuera también nieto de Jacob o de Helí, sino el dato teológico cristiano de que es “hijo de David, hijo de Abrahán” e “hijo de Dios””[8].

Además, los usos del título “hijo del hombre” en el IV Evangelio no son paralelos a los de los Evangelios Sinópticos; en estos últimos el uso del título cae en dos grupos, por una parte, se refiere a la humanidad de Cristo, su obra terrenal, sus sufrimientos y muerte; y, por otra parte, se refiere a su gloria en resurrección y a la de su futura venida.[9]

[1] THEISSEN, BERD y MERZ, Annette, El Jesús histórico, Manual, p. 592.

[2] Cfr. THEISSEN, BERD y MERZ, Annette, El Jesús histórico, Manual, p. 593.

[3] ¤jousÛa: poder, autoridad, dentro del judaísmo tardío es un poder espiritual, (cfr. 1 Pedro 3.22) o terrenal.

[4] Cfr. THEISSEN, BERD y MERZ, Annette, El Jesús histórico, Manual, p. 562.

[5] Cfr. THEISSEN, BERD y MERZ, Annette, El Jesús histórico, Manual, p. 566.

[6] PELÁEZ, Jesús, “Un largo viaje hacia el Jesús de la Historia”, p. 59, nota # 2. Cfr. THEISSEN, BERD y MERZ, Annette, El Jesús histórico, Manual, p. 612.

[7] Cfr. KASPER, Walter, Jesús, El Cristo, p. 133.

[8] BROWN, Raymond E., El nacimiento del Mesías, Comentario a los Relatos de la Infancia, p. 89.

[9] Cfr. Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo Testamento, edición electrónica.

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© Julio César Cárdenas Arenas (@Profeabuismail)

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