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Los discípulos de Jesús en el diálogo interreligioso

“El discípulo no es más que su maestro ni el siervo más que su señor[1]

Entre las propuestas teológicas actuales se tiende –luego del Concilio Vaticano II– a una teología del pluralismo religioso y hacia el diálogo interreligioso; y aunque tales propuestas enfrentan obstáculos teológicos como la declaración Dominus Iesus, las políticas al interior de la Iglesia y los sucesos políticos por fuera de ella, la teología debe avanzar en la búsqueda de comprensión mutua basada en el conocimiento de las tradiciones religiosas.

Para ello, las teologías del pluralismo y del diálogo interreligioso en el ámbito cristiano deben contener las categorías y las tradiciones teológicas, filosóficas y de las revelaciones no cristianas para realizar un diálogo de co-equivalencias; en este caso se hará en torno a la comprensión coránica de los discípulos de Jesús –la paz de Dios sea con él–.

No se propondra que los musulmanes se sientan discípulos de Jesús –la paz de Dios sea con él–, pero sí se sienten cercanos a lo que para ellos constituye el mensaje entregado a él en su Evangelio, de hecho el Islam mismo reconoce el carácter profético de Jesús –la paz de Dios sea con él– y exige un respeto pleno hacia él, si bien el seguimiento de la religión se toma desde el último de los Profetas enviados por Dios –exaltado sea-, a saber, Muhhammad –la paz y las dbendiciones de Dios sean con él-.

Desde la teología católica, el Documento previo a la V Conferencia expresa sobre el discipulado: “sus discípulos son cristianos, ‘otros cristos’[2], en la fuerza y la sabiduría de su Espíritu”[3], allí mismo se propone la colaboración y la relación con otras tradiciones religiosas en el ámbito del pluralismo religioso pues con las religiones no cristianas la Iglesia quiere subrayar los elementos de verdad dondequiera que puedan encontrarse.

Así mismo el Documento propone a las personas de creencias diversas que valoran el trabajo ecuménico e interreligioso, precisamente por su adhesión a las mismas, trabajar juntas por la paz y la justicia[4].

Sin embargo, no se propone de manera alguna que los musulmanes se sientan ‘otros cristos’, pero debemos reconocer los nuevos retos de una teología en contexto incluyen un diálogo abierto, apropiado y dirigido entre tradiciones religiosas para la búsqueda de comprensión desde sus propias teologías.

Las posiciones teológicas cristianas en torno al diálogo interreligioso son múltiples y la mayoría de ellas apenas comenzaron con fuerza en la Iglesia durante el último siglo; aun cuando existieron antes encuentros entre la el cristianismo y otras religiones, la mayoría de ellos fueron enfrentamientos o una convivencia tensa que no siempre llevaba a la comprensión mutua de las creencias concretas y menos de la teología de la otra tradición.

De hecho, el conocimiento mutuo entre musulmanes y cristianos ha estado mediado por visiones unilaterales y no pluralistas, inclusive aquellas que recurrieron a comparar las diferentes teologías, tanto entre los cristianos, como en los musulmanes lo hicieron con ánimo apologético, especialmente en autores de la edad media.

Por ello, en la actualidad, el diálogo islamo-cristiano debe presentar los textos sagrados de y sus teologías en sus propios términos y lenguas, sin olvidar la historicidad de nuestras interpretaciones[5].

Sin duda, toda interpretación es histórica, es decir se da en un contexto que la delimita y, a la vez, la limita, y así no recaer en las presentaciones apologéticas que buscan presentar la otra tradición religiosa para refutar su libro sagrado pero no para conocer los principios de interpretación; algo que, desafortunadamente, aún sucede hoy inclusive en especialistas, académicos y clérigos cristianos y sabios musulmanes, quienes, en muchas ocasiones, presentan textos bíblicos para aprobar una interpretación islámica o viceversa, pero dejan de lado siglos de interpretación de cada tradición religiosa.

[1] Mt 10.24. cfr. 10.25, Lc 6.40.

[2] Cfr. Hch 11, 26; Rm 8, 29.

[3] Presentación I, 14, Documento de participación, Hacia la V Conferencia General del episcopado Latinoamericano y del Caribe.

[4] II, 34, Op. Cit. Respondiendo a: “la aparición de otras denominaciones cristianas y la proliferación de innumerables confesiones religiosas y sectas, han dado lugar a un movido mercado de alternativas religiosas. Un gran número de católicos no sabe reaccionar ante este pluralismo religioso” IV, 148, Op. Cit.

[5] Cfr. MAKARIEV, Plamen (Ed.), Islamic and Christian cultures: Conflict or dialogue, Bulgarian Philosophical Studies, III, The council for Research in Values and Philosophy, Washington, 2001, p. 925 y sgtes.

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© Julio César Cárdenas Arenas (@Profeabuismail)

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