Publicado el Deja un comentario

La concepción de Jesús desde el Evangelio según Mateo

18 Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.

19 José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

20 Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.

21 Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados».

22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:

23 La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros».

24 Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa,

25 y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús.

En opinión del intérprete bíblico Raymon Brown, la expresión “por obra del Espíritu Santo” en el Evangelio según Mateo y de Lucas es una explicación que el evangelista da al lector:

“El hecho de que el niño fuera concebido por obra del Espíritu Santo no forma aquí parte del curso de la narración. […Al leer] «hijo del Espíritu Santo» da la falsa impresión de que Mateo ha dicho que el Espíritu Santo es el padre del niño. No hay la mínima sugerencia por parte de Mateo o de Lucas de que el Espíritu Santo sea el elemento masculino que se une a María supliendo el papel del marido en el acto de engendrar”[1].

El “Espíritu Santo” es femenino en lengua hebrea y neutro en lengua griega, pues la manera de engendrar es “implícitamente creativa y no sexual”. La ausencia de artículo determinado, es decir, él, que tampoco aparece en Lc 1,35 lleva a hablar de “un espíritu santo”, usando el artículo indeterminado. Aun así, “esto no hace pensar al lector cristiano que [los evangelios de] Mateo o Lucas han desarrollado una teología del Espíritu Santo como persona, y mucho menos como la tercera persona de la Trinidad”[2]; es decir, que al menos de estos textos, según este exégeta, no se infiere que el espíritu Santo como un tercero en la Trinidad o el elemento masculino en la concepción de Jesús –as–, puede sugerirse que ese se espíritu se parece más al aliento de vida dado por Allah –sua–, citado en los Salmos de David –as– se menciona a este espíritu:

Envías tu hálito, y son creados; y renuevas la superficie de la tierra. Sal 104.30

De esta manera, en el Evangelio según Mateo, también se le menciona:

Pero Jesús clamó otra vez a gran voz y entregó el espíritu [3] Mt 27.50.

Como sea, los diferentes usos del término “espíritu” en el Antiguo y el Nuevo Testamento pertenecen al ámbito teológico de la pneumatología –estudio del espíritu santo– y no en todos los casos apuntan a representar una persona o una persona de la Trinidad.

[1] BROWN, Raymond E., El nacimiento del Mesías, Comentario a los Relatos de la Infancia, p. 123.

[2] BROWN, Raymond E., El nacimiento del Mesías, Comentario a los Relatos de la Infancia, p. 124.

[3] Éste último incluye el texto en lengua siríaca.

También puedes adquirir Libros y Cursos

© Julio César Cárdenas Arenas (@Profeabuismail)

Noticias y Libros gratis (Editorial Casa de Sabiduría)

* indicates required

Noticias y Cursos gratis (Academia Casa de Sabiduría)

* indicates required
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.