La fe es una relación entre el hombre y lo sagrado, entre los seres humanos y Dios; entre la creación entera y su creador.
La fe no es exclusiva de ninguna religión, forma de vida o doctrina teológica.
La fe es gradual en el individuo, si bien las religiones, formas de vida y doctrinas acercan o alejan a la fe, según sea su cercanía al mensaje profético.
¿Acaso existe religión sin profeta, acaso cualquiera puede llamarse a sí mismo profeta? Sin duda no es así.
La fe es un encuentro, una experiencia, un don divino.
La fe no es privativa de una teología, una religión o un profeta.
No hay fe en el corazón sin obras de bien, ni obras válidas ante Dios sin fe.
No hay fe sin ética, sin valores humanos como el respeto y el amor.