La razón, la ciencia o la tecnología no son contrarias a la fe, inclusive hay fe en la razón, en la ciencia y en la tecnología que en muchas ocasiones es una fe ciega en ellas.
La filosofía, la teología y la interpretació
n de los Libros de Dios es humana y por lo tanto no son infalibles, unívocas o radicales.
La palabra de Dios es para el hombre, La palabra de Dios no es del hombre.
La modernidad, las ideologías políticas o los sistemas económicos no buscan dar respuesta a los interrogantes más íntimos del ser humano, no buscan dar salida a los sueños más utópicos, no buscan satisfacer el corazón del ser humano.