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Tercera búsqueda del Jesús histórico

Ahora, no hay nada malo en una teología o una cristología informada históricamente[1].

El renovado interés histórico-social de esta búsqueda incluye la inserción de la investigación en el judaísmo, en su escatología y, en especial, la consideración de fuentes no canónicas como los logia, reconstruidas a partir y en medio de las fuentes canónicas; con un extremo particular en Jhon Dominic Crossan, quien no considera ninguna fuente canónica como primaria; por tanto según este investigador, “la pluralidad de imágenes de Jesús en el cristianismo primitivo debe abordarse al margen de los límites del canon”[2], es decir por fuera de los escritos sinópticos aceptados por la Iglesia a lo largo de siglos.

Las discusiones sobre los ‘criterios de historicidad’ –de ésta y de la etapa anterior– para el estudio de Jesús y para el análisis y la clasificación de las fuentes, los dichos y los relatos consumen sin agotar las discusiones de esta tercera etapa, en la cual los evangelios poseen mayor valor como documentos históricos que en las etapas anteriores, a lo cual se agrega el análisis interdisciplinario de tales documentos.

La mayoría de “los miembros del Jesus Seminar consideran a Jesús como un maestro de sabiduría no apocalíptico, que no se tuvo por Dios y que anunció el Reino de Dios en el presente y no para el futuro”[3], en opinión de J. Meier “el Seminario tiende a negar cualquier elemento futuro-escatológico en la predicación de Jesús del reino”[4] –entre ellos J. D. Crossan y E. P. Sanders– son reservados en la aplicación de títulos cristológicos al Jesús histórico, aunque menciona que “Jesús se vio a sí mismo como el último enviado de Dios”[5], en consonancia con M. Casey, para quien los títulos cristológicos a excepción del Hijo del hombre no se remontan al Jesús de la historia[6]. Así pues según M. Casey los títulos cristológicos no son utilizados por Jesús mismo, sino por la teología cristiana posterior.

En síntesis, en el ámbito histórico se ha pasado de una crítica literaria, redaccional de los escritos canónicos y no canónicos a una discusión de criterios de historicidad, de fuentes y de las diferentes figuras posibles de Jesús, muchas de ellas proponen que la divinidad y la filiación divinas de Jesús proviene de las comunidades cristianas o judeo-cristianas posteriores.

[1] MEIER, John, “El actual estado de la ‘tercera cuestión’ del Jesús histórico: pérdidas y ganancias”, § I.

[2] THEISSEN, BERD y MERZ, Annette, El Jesús histórico, Manual, p. 28.

[3] PELÁEZ, Jesús, “Un largo viaje hacia el Jesús de la Historia”, p. 100.

[4] MEIER, John, “El actual estado de la ‘tercera cuestión’ del Jesús histórico: pérdidas y ganancias”, § 1.

[5] PELÁEZ, Jesús, “Un largo viaje hacia el Jesús de la Historia”, p. 107.

[6] Cfr. PELÁEZ, Jesús, “Un largo viaje hacia el Jesús de la Historia”, p. 108.

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© Julio César Cárdenas Arenas (@Profeabuismail)

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