“Cuanto más humano se presenta Jesús, tanto más se manifiesta Dios con El. Cuanto más Dios es Jesús, tanto más se revela en él el hombre”[1].
La fase de la ‘nueva búsqueda’ por el Jesús histórico encuentra que el cristianismo y las comunidades primitivas identificaron al Jesús terreno con el Cristo exaltado, de allí la necesidad de encontrar un “mínimo de tradición jesuítica “auténtica” garantizada críticamente[2].
En esta nueva fase se han tratado en especial los títulos cristológicos centrales –Hijo del hombre, Mesías e Hijo de Dios– como contenidos implícitamente en la práctica y en la predicación de Jesús; en claro contraste y diferencia con el judaísmo[3] o en gran cercanía con el judaísmo palestino de los dos primeros siglos. La clave de esta etapa de investigación es explicar el “impacto” de Jesús en las comunidades primitivas judía y cristiana[4].
Para los títulos centrales, antes mencionados, se encuentran las confesiones de los evangelistas, a excepción del título hijo del hombre, para el título de “Mesías” en siríaco, griego o latín (Marcos 8.29[5], Lucas 9.20[6]) se amplía a “Hijo de Dios” (Mateo 16.16[7]), entre otras.[8] Así mismo, se retoma el estudio de los evangelios como fuentes válidas de acceso para el Jesús de la historia[9].
A esta época pertenecen investigadores como J. Jeremias, G. Bornkamm, H. Conzelmann, J. A. Robinson y H. Braun; entre ellos, E. Käsemann opina que “el Jesús de la historia forma parte de la fe cristiana, porque el Señor terreno y el exaltado es el mismo”[10].
[1] BOFF, Leonardo, Jesucristo el Liberador, Ensayo de cristología crítica para nuestro tiempo, Traducción de Jesús García, Editorial Sal Terrae, Bilbao, sin fecha, p. 191.
[2] Cfr. THEISSEN, BERD y MERZ, Annette, El Jesús histórico, Manual, p. 24.
[3] Cfr. THEISSEN, BERD y MERZ, Annette, El Jesús histórico, Manual, p. 24-25.
[4] Cfr. PUIG I TARRECH, Armand, “la búsqueda del Jesús histórico”, en Bíblica 81 (2000), § 2.
[5]!yrma , o` Cristo,j, Christus.
[6] rma ahlad, To.n Cristo.n tou/ qeou/, Christum Dei, El Cristo de Dios.
[7] ayx ahlad hrb axyvm wh, Su. ei= o` Cristo.j o` ui`o.j tou/ qeou/ tou/ zw/ntoj, tu es Christus Filius Dei vivi, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
[8] Citas extraídas de GNILKA, Joachim, Jesús de Nazaret, Mensaje e historia, p. 306.
[9] Cfr. PELÁEZ, Jesús, “Un largo viaje hacia el Jesús de la Historia”, p. 71.
[10] PELÁEZ, Jesús, “Un largo viaje hacia el Jesús de la Historia”, p. 91.