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Jesús, Hijo de de Dios, Hijo del hombre en el IV Evangelio

Al realizar un análisis textual del IV evangelio, basado en los comentarios de exegetas bíblicos a este evangelio, se encuentran las grandes y variadas diferencias entre los Evangelios sinópticos y el Evangelio de Juan, llamado en la actualidad IV Evangelio. Entre estas diferencias se encuentra la presentación de Jesús como hijo de Dios y como hijo del hombre.

Debido a la gran cantidad de citas y para facilitar la lectura se han citado los versículos o sus partes señalados con cursivas sin el texto griego y se ha puesto su referencia al evangelio según Juan entre paréntesis.

Prólogo y testimonios de Juan

El Prólogo del Evangelio plantea la potestad de ser hijos de Dios, en plural no en singular referido a Jesús, al recibirle y creer en su nombre (1.12) y por el amor[1], pues de Dios nacieron (1.13); para ello se plantea la encarnación del verbo, la habitación entre nosotros (1.14); así pues, del Padre proceden el hijo unigénito (1.14) y los que creen en él, tal como Juan y su testimonio (1.15), esta encarnación permitirá luego la actuación histórica. Por lo tanto, se encuentra en el prólogo un llamado a los hijos de Dios bien sea para los creyentes, Juan, no sólo Jesús.

El hijo unigénito mencionado está en el regazo del Padre mirándole cara a cara (1.18), está con y por Dios, aquí se entiende a Dios como Padre[2]. La procedencia ontológica de Jesús es una propuesta filosófica de corte griego con gran compromiso para la exposición teológica, es decir la filosofía griega se adentra en la teología cristiana; la precedencia temporal es testimoniada por Juan en el Prólogo (1.15), en el sanedrín (1.27) y posteriormente en Enón, cerca de Salim (3.23, 38); luego, se hará en relación a la dignidad existencial y temporal en el nuevo testimonio de Juan sobre aquel que viene del cielo y está por encima de todos (3.31), allí mismo, Juan se presenta como preparación de la manifestación posterior de Jesús a Israel (1.31) gracias a su ejercicio del bautismo en agua (1.32). Asimismo, Juan busca diferenciarse de Jesús, en el sanedrín se incluye la negación de Juan de ser Mesías (3.28), Elías o profeta (1. 20-21).

El testimonio culmen de este prólogo versa sobre el llamado Hijo de Dios (1.34), su visión del espíritu que se posa sobre él (1.32) para incluirlo como la tercera figura de la trinidad cristiana. Algo propio de este evangelio teológico a diferencia de los otros evangelios sinópticos en los que no se encuentran tales figuras de la trinidad cristiana de manera clara y abierta.

[1] Cfr. SCHNACKENBURG, Rudolf, El evangelio según San Juan, Versión y comentario, tomo primero, introducción y capítulos 1-4, p. 280.

[2] Éste es un estar que especifica la procedencia ontológica, la precedencia temporal, así como la dignidad existencial y temporal o real y personal. Cfr. SCHNACKENBURG, Rudolf, El evangelio según San Juan, Versión y comentario, tomo primero, introducción y capítulos 1-4, p. 253.

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© Julio César Cárdenas Arenas (@Profeabuismail)

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