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Problemas y preguntas del diálogo interreligioso

La intolerancia, el fanatismo y la intransigencia han sido ejercidas por los fieles, los representantes y los pensadores de las religiones monoteístas, en uno u otro momento; sus tradiciones religiosas, teológicas y filosóficas han incluido teorías, legislaciones y prácticas que recurren a la violencia; por lo cual es prudente, en el diálogo interreligioso, definir el ámbito espiritual y el social para demarcar, en tanto sea posible, los alcances, límites y acciones de cada uno; y así diferenciar las acciones de los fieles con los fundamentos de sus religiones.

Entre las dificultades, limitaciones y obstáculos del Diálogo se encuentran el “desconocimiento recíproco, falta de formación en la propia creencia religiosa, prejuicios ancestrales, cerrazón de la mente, actitud de superioridad, indiferencia o desprecio”[1], en experiencia del Cardenal Carlos Vallejo, quien trabajó en Sevilla y Tánger.

[1] AMIGO VALLEJO, Carlos, Cristianos y musulmanes, p. 196.

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Filósofía, teología y mística, Una fábula

Un filósofo pregunta a un teólogo: ¿acaso tú conoces la voluntad de Dios? Y el teólogo le responde: ¡Sin duda alguna!, al interpretar Su Palabra verás que su voluntad es que lo amemos sobre todas las cosas.

Luego, el teólogo le pregunta al filósofo ¿acaso tú conoces a Dios? y el filósofo, sin dudar un instante, le dice: lo conozco tan bien que puedo probar y luego negar su existencia, ¿para qué entonces amarlo?. Por ello, llaman a un investigador y a un historiador de las religiones; el primero les pregunta: ¿ustedes hablan de Dios o de lo Divino, de la existencia o de la vivencia de Dios? y el segundo les dice a los tres: si esas preguntas son las mismas desde el inicio de hombre entonces ¿para qué preguntarse por Dios cuando se hace presente en las formas, estructuras e instituciones de las religiones?

 

Un místico que reflexionaba por ahí cerca ve su perplejidad y les pregunta: ¿hablan de Dios o acaso de ustedes?, ¿De cuál Dios hablan? ¿Del suyo, del mío o de Dios? Recuerden que quien ama a Dios ama a su hermano.

A Dios no se llega sólo por el intelecto, la interpretación, los estudios, las religiones o la mística de los seres humanos, sigue el camino de los Profetas, ya Dios se encargará de mostrarte su camino. No te pierdas en discusiones y opiniones humanas, busca en la palabra de Dios.

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El diálogo interreligioso, reflexiones y paradojas

No todas las religiones son verdaderas ni todas llevan a la salvación.

PeaceEn estos tiempos se llama al diálogo interreligioso, aun así debemos ser muy cuidadosos con cualquier actividad que presente todas las religiones como verdaderas, equivalentes y caminos de salvación entrando en el relativismo, el secularismo y el alejamiento de Dios.

El deber de quien ha reconocido y recibido el islam como forma de vida y religión es llamar a él con conocimiento, su puesta en práctica y buen trato, siempre buscando la solución y la observancia de sus asuntos en el Libro de Allah -exaltado sea- y en el ejemplo del Profeta Muhammad -la paz y las bendiciones de Allah sean con él-.

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Los “Mandamientos de Dios” en el Sagrado Corán

17.22 No pongas junto con Dios a otro dios; si no, te encontrarás denigrado, abandonado.

17.23 Tu Señor ha decretado que no debéis servir sino a Él y que debéis ser buenos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos envejecen en tu casa, no les digas: «¡Uf!» y trates con antipatía, sino sé cariñoso con ellos.

17.24 Por piedad, muéstrate deferente con ellos y di: «¡Señor, ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron cuando me educaron siendo niño!»

17.25 Vuestro Señor conoce bien vuestros pensamientos. Si sois justos… Él es indulgente con los que se arrepienten sinceramente.

17.26 Da lo que es de derecho al pariente, así como al pobre y al viajero, pero sin prodigarte demasiado,

17.27 que los pródigos son hermanos de los demonios, y el Demonio es desagradecido para con su Señor.

17.28 Si, buscando una misericordia venida de tu Señor, que esperas, tienes que apartarte de aquéllos, diles, al menos, una palabra amable.

17.29 No lleves la mano cerrada a tu cuello, ni la extiendas demasiado; si no, te encontrarás censurado, falto de recursos.

17.30 Tu Señor dispensa el sustento a quien Él quiere: a unos con largueza, a otros con mesura. Está bien informado de Sus siervos, les ve bien.

17.31 ¡No matéis a vuestros hijos por miedo a empobreceros! Somos Nosotros Quienes les proveemos, y a vosotros también. Matarles es un gran pecado.

17.32 ¡Evitad la fornicación: es una deshonestidad! ¡Mal camino…!

17.33 No matéis a nadie que Dios haya prohibido, sino con justo motivo. Si se mata a alguien sin razón, damos autoridad a su pariente próximo, pero que éste no se exceda en la venganza. Se le auxiliará.

17.34 No toquéis la hacienda del huérfano sino de manera conveniente hasta que alcance la madurez. ¡Cumplid todo compromiso, porque se pedirá cuenta de él!

17.35 Cuando midáis, dad la medida justa y pesad con una balanza exacta. Es mejor y da muy buen resultado.

17.36 No vayas tras algo de lo que no tienes ningún conocimiento. Del oído, de la vista, del intelecto, de todo eso se pedirá cuenta.

17.37 No vayas por la tierra con insolencia, que no eres capaz de hender la tierra, ni de alzarte a la altura de las montañas.

17.38   tu Señor detesta lo malo que en ello hay.

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Los “Mandamientos de Dios” en el Éxodo 20.1–21

1 Y Dios habló todas estas palabras, diciendo:

2 “Yo soy Adonai tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud:

3 “No tendrás otros dioses delante de mí.

4 “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

5 No te inclinarás ante ellas ni les rendirás culto, porque yo soy Adonai tu Dios, un Dios celoso que castigo la maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación de los que me aborrecen.

6 Pero muestro misericordia por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos.

7 “No tomarás en vano el nombre de Adonai tu Dios, porque Adonai no dará por inocente al que tome su nombre en vano.

8 “Acuérdate del día del sábado para santificarlo.

9 Seis días trabajarás y harás toda tu obra,

10 pero el séptimo día será sábado para Adonai tu Dios. No harás en él obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el forastero que está dentro de tus puertas.

11 Porque en seis días Adonai hizo los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y reposó en el séptimo día. Por eso Adonai bendijo el día del sábado y lo santificó.

12 “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se prolonguen sobre la tierra que Adonai tu Dios te da.

13 “No cometerás homicidio.

14 “No cometerás adulterio.

15 “No robarás.

16 “No darás falso testimonio contra tu prójimo.

17 “No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo.”

18 Todo el pueblo percibía los truenos, los relámpagos, el sonido de la corneta y el monte que humeaba. Al ver esto, ellos temblaron y se mantuvieron a distancia.

19 Y dijeron a Moisés: ––Habla tú con nosotros, y escucharemos. Pero no hable Dios con nosotros, no sea que muramos.

20 Y Moisés respondió al pueblo: ––No temáis, porque Dios ha venido para probaros, a fin de que su temor esté delante de vosotros para que no pequéis.

21 Entonces el pueblo se mantuvo a distancia, y Moisés se acercó a la densa oscuridad donde estaba Dios.