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Manifestación histórica de Jesús según el IV Evangelio

Juan señala a Jesús como Cordero de Dios (1.29, 36), luego Jesús frente a dos de sus discípulos pasa de ser testimonio (cfr. 1.30) a ser actuación histórica; aun así, el testimonio de Juan es tan fuerte que los primeros discípulos oyen las palabras de Juan y siguen a Jesús (1.40) pues el testimonio de Juan es también de Dios[1], según su teología de allí que, entre otras razones, le sigan ambos, Simón-Pedro y Andrés, de Betania (?) a Galilea, en donde Felipe recibe la exhortación de Jesús: sígueme (1.43), el mismo que le comunica a Natanael la noticia de Jesús, Hijo de José, el de Nazaret, del mismo que escribieron Moisés en la Ley y los profetas (1.45, cfr. 5.46).

En esta conversación de Jesús con sus primeros seguidores y los no creyentes, Natanael, un israelita inicialmente incrédulo del hombre llamado Jesús de Nazaret, termina por llamarle Hijo de Dios y Rey de Israel (1.49); es decir, que, en este Evangelio, Natanael pasa de ser un incrédulo a creer en el hombre como hijo de Dios y rey.

Asimismo, en la entrada de Jesús en Jerusalén (12.12-18) le llamarán Rey de Israel (12.13). Luego de la pre-visión que Jesús tuvo de aquel que estaba en la higuera, Natanael, Jesús mismo promete otros prodigios que suben y bajan sobre el hijo del hombre (1.51) aparte de la pre-visión. Con lo cual se encuentran ambas designaciones –Hijo de Dios e Hijo del hombre–, dentro del plano de la manifestación histórica y en medio de sus diálogos con sus primeros seguidores y con los no creyentes. De seguido, los discípulos en la última cena (13.2-12) le llaman el Maestro y el Señor (13.13).

Por lo tanto, los diferentes títulos teológicos para Jesús más adelante, en el mismo Evangelio se encuentra el paradigma de la manifestación histórica, en una respuesta de Jesús a la pregunta ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús de Nazaret. Jesús les dijo: Yo soy (18.5); es decir, este Evangelio busca presentar histórica, con el título de Jesús de Nazaret y teológicamente, con el título de hijo de Dios.

[1] SCHNACKENBURG, Rudolf, El evangelio según San Juan, Versión y comentario, tomo primero, introducción y capítulos 1-4, p. 269.

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La anunciación desde el Evangelio según Lucas

hora recorramos, versículo por versículo, este relato de la anunciación haciendo uso de la versión griega y recurriendo a su traducción latina en la versión Vulgata, reconocidas por todas las Iglesias, presentando algunas anotaciones que serán de utilidad al comparar el relato con las fuentes apócrifas cristianas  y el sagrado Corán.

Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret

1:26 in mense autem sexto missus est angelus Gabrihel a Deo in civitatem Galilaeae cui nomen Nazareth

En este versículo se hace en referencia a los seis meses del embarazo de Isabel; el nombre del ángel también está presente en el relato previo, donde se menciona un nacimiento para indicar la cronología de Jesús con respecto a Juan y la ciudad de Nazaret en Galilea para la situación geográfica. Si bien el nombre de Nazaret no aparece en el AT, en las obras de Flavio Josefo, ni en la literatura rabínica.

Ya en el anuncio del nacimiento de Juan el Bautista, Lucas identificó al “ángel del Señor” con Gabriel, quien es uno de los tres ángeles que aparecen en el Antiguo Testamento con nombre propio; junto a Miguel y Rafael, el ángel Gabriel fue mencionado anteriormente, en el Evangelio según Lucas:

Respondiendo el ángel, le dijo: — Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios, y he sido enviado a hablarte y darte estas buenas nuevas.

1:19 et respondens angelus dixit ei ego sum Gabrihel qui adsto ante Deum et missus sum loqui ad te et haec tibi evangelizare

Gabriel, en este contexto bíblico, puede significar ‘hombre de Dios’ o ‘Dios se ha mostrado fuerte’ según R. E. Brown o ‘Dios es mi héroe’, ‘Dios es mi guerrero’ según J. Fitzmeyer[1].

Si bien  en el V. 1–26 puede traducirse por ‘desde Dios’, es decir, ‘desde el cielo’, gracias a su connotación espacial, puesto que la preposición griega y hebrea en el caso de los verbos pasivos indica también ‘por’ para expresar el sujeto activo, en este caso, Dios.[2]

A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.

1:27 ad virginem desponsatam viro cui nomen erat Ioseph de domo David et nomen virginis Maria

Entrando el ángel a donde ella estaba, dijo: — ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

1:28 et ingressus angelus ad eam dixit have gratia plena Dominus tecum benedicta tu in mulieribus

El término griego cai/re, fue traducido al latín por gratia, del cual proviene el término en español gracia, éste constituye un saludo matinal a la luz o un llamado a la alegría que junto con la bendición en el kecaritwme,nh se ha interpretado, por los católicos, como una llamada profética a la hija de Sión. Este saludo es un acto de gracia, puesto que “la visita es ya un acto de gracia”[3],

Pero ella, cuando lo vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

1:29 quae cum vidisset turbata est in sermone eius et cogitabat qualis esset ista salutatio

Entonces el ángel le dijo: — María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

1:30 et ait angelus ei ne timeas Maria invenisti enim gratiam apud Deum

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

1:31 ecce concipies in utero et paries filium et vocabis nomen eius Iesum

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre

1:32 hic erit magnus et Filius Altissimi vocabitur et dabit illi Dominus Deus sedem David patris eius

La identificación de Jesús como el Mesías davídico descendiente de David, está en consonancia con las expectativas mesiánicas del judaísmo palestinense precristiano; pero la literatura judía precristiana, de la cual provienen estas expectativas mesiánicas, nunca atribuye al Mesías que ha de venir el título explícito de Hijo de Dios[4]; es decir, los judíos no atribuyeron al Mesías el título de Hijo de Dios, propio de las comunidades que fueron fundadas por Pablo.

 Reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su Reino no tendrá fin.

1:33 et regnabit in domo Iacob in aeternum et regni eius non erit finis

 

Entonces María preguntó al ángel: — ¿Cómo será esto?, pues no conozco varón.

1:34 dixit autem Maria ad angelum quomodo fiet istud quoniam virum non cognosco

La primera intervención de Maria, precedida por el verbo “dijo (ei=pen, en latín dixit)” es una pregunta concreta, más que un decir, una pregunta que pide una explicación por parte del ángel. Maria no pide una señal, como en otros relatos de la anunciación, sino que pide una explicación debido a que en su estado actual de virginidad no es posible la concepción de un hijo.

Respondiendo el ángel, le dijo: — El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios.

1:35 et respondens angelus dixit ei Spiritus Sanctus superveniet in te et virtus Altissimi obumbrabit tibi ideoque et quod nascetur sanctum vocabitur Filius Dei

La concepción por obra del Espíritu divino es un desarrollo ajeno del mesianismo judío y de la cristología de la Iglesia primitiva[5], este tipo de concepción, en la teología católica, es un misterio. El término ‘espíritu’ en lengua hebrea es un sustantivo femenino y no puede aplicarse como principio activo de la concepción; pero “Lucas escribe en griego, no en hebreo, y no está probado que haya usado ninguna fuente escrita semítica”[6], hebrea en este caso.

Aquí el espíritu carece de artículo, como en la anunciación de Mateo (1.18) donde se le llama espíritu santo (pneu/ma a[gion) y significa tanto fuerza como espíritu, una fuerza que desciende sobre la madre para la concepción.

Y he aquí también tu parienta Elisabet, la que llamaban estéril, ha concebido hijo en su vejez y este es el sexto mes para ella

1:36 et ecce Elisabeth cognata tua et ipsa concepit filium in senecta sua et hic mensis est sextus illi quae vocatur sterilis}

 

Pues nada hay imposible para Dios.

1:37 quia non erit inpossibile apud Deum omne verbum

La concepción humana a partir del espíritu debe entenderse desde la omnipotencia divina, pues para Dios –exaltado sea– no hay nada imposible, ya en el Génesis (18. 14) se concreta su omnipotencia, en la promesa al profeta Abrahán –La Paz sea con él– y a Sara de un hijo:

¿Acaso hay alguna cosa difícil para Dios? Al tiempo señalado volveré a ti, y para entonces Sara tendrá un hijo.

numquid Deo est quicquam difficile iuxta condictum revertar ad te hoc eodem tempore vita comite et habebit Sarra filium

 

Entonces María dijo: –He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de ella.

1:38 dixit autem Maria ecce ancilla Domini fiat mihi secundum verbum tuum et discessit ab illa angelus

La segunda intervención de Maria, también precedida por dijo (ei=pen), no es una pregunta, si no una aceptación de lo anunciado por el ángel. Según J. Fitzmyer, “el rasgo más significativo de la personalidad de María, […] es su autodefinición como “la esclava del Señor””[7], tal cual la define el Sagrado Corán pues aceptar el anuncio del ángel, es aceptar la voluntad de Dios. Recordemos que ángel en griego significa mensajero, de allí que no hay sumisión a Dios sin aceptación de sus mensajeros.

Según el teólogo Garrigou–Gagrage:

“Lo que más admira a las almas interiores en la Santísima Virgen, en el día de la Anunciación, es el total olvido de sí misma, que es seguramente el summum de la humildad. No pensó más que en la voluntad de Dios, en la importancia de este misterio para la gloria divina y para la salvación de las almas. Dios, grandeza de los humildes, ha sido su única grandeza, y por lo tanto su fe, su confianza y su generosidad han estado a la altura del misterio en el que debía participar.”[8]

Según el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC, 148 y 273), “la Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia de la fe. En la fe, María acogió el anuncio y la promesa que le traía el ángel Gabriel, […]” y más adelante “Sólo la fe puede adherir a las vías misteriosas de la omnipotencia de Dios. […] De esta fe, la Virgen María es el modelo supremo: ella creyó que “nada es imposible para Dios” (Lc 1,37) y pudo proclamar las grandezas del Señor: “el Poderoso ha hecho en mi favor maravillas, Santo es su nombre” (Lc 1,49).

[1] Cfr. FITZMYER, Joseph A., El Evangelio según San Lucas, II, p. 85.

[2] Cfr. FITZMYER, Joseph A., El Evangelio según San Lucas, II, p. 109.

[3] BOVON, François, El Evangelio según San Lucas, tomo I, p. 110.

[4] Cfr. FITZMYER, Joseph A., El Evangelio según San Lucas, II, p. 101.

[5] Cfr. BOVON, François, El Evangelio según San Lucas, tomo I, p. 104.

[6] Cfr. ORCHARD, B. et al, Verbum Dei, Comentario a la sagrada escritura, tomo tercero, p. 574.

[7] FITZMYER, Joseph A., El Evangelio según San Lucas, II, p. 105.

[8] GARROGOU-LAGRANGE, Reginald, La madre del salvador y nuestra vida interior, Mariología, p. 95.

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Jesús, Hijo de de Dios, Hijo del hombre en el IV Evangelio

Al realizar un análisis textual del IV evangelio, basado en los comentarios de exegetas bíblicos a este evangelio, se encuentran las grandes y variadas diferencias entre los Evangelios sinópticos y el Evangelio de Juan, llamado en la actualidad IV Evangelio. Entre estas diferencias se encuentra la presentación de Jesús como hijo de Dios y como hijo del hombre.

Debido a la gran cantidad de citas y para facilitar la lectura se han citado los versículos o sus partes señalados con cursivas sin el texto griego y se ha puesto su referencia al evangelio según Juan entre paréntesis.

Prólogo y testimonios de Juan

El Prólogo del Evangelio plantea la potestad de ser hijos de Dios, en plural no en singular referido a Jesús, al recibirle y creer en su nombre (1.12) y por el amor[1], pues de Dios nacieron (1.13); para ello se plantea la encarnación del verbo, la habitación entre nosotros (1.14); así pues, del Padre proceden el hijo unigénito (1.14) y los que creen en él, tal como Juan y su testimonio (1.15), esta encarnación permitirá luego la actuación histórica. Por lo tanto, se encuentra en el prólogo un llamado a los hijos de Dios bien sea para los creyentes, Juan, no sólo Jesús.

El hijo unigénito mencionado está en el regazo del Padre mirándole cara a cara (1.18), está con y por Dios, aquí se entiende a Dios como Padre[2]. La procedencia ontológica de Jesús es una propuesta filosófica de corte griego con gran compromiso para la exposición teológica, es decir la filosofía griega se adentra en la teología cristiana; la precedencia temporal es testimoniada por Juan en el Prólogo (1.15), en el sanedrín (1.27) y posteriormente en Enón, cerca de Salim (3.23, 38); luego, se hará en relación a la dignidad existencial y temporal en el nuevo testimonio de Juan sobre aquel que viene del cielo y está por encima de todos (3.31), allí mismo, Juan se presenta como preparación de la manifestación posterior de Jesús a Israel (1.31) gracias a su ejercicio del bautismo en agua (1.32). Asimismo, Juan busca diferenciarse de Jesús, en el sanedrín se incluye la negación de Juan de ser Mesías (3.28), Elías o profeta (1. 20-21).

El testimonio culmen de este prólogo versa sobre el llamado Hijo de Dios (1.34), su visión del espíritu que se posa sobre él (1.32) para incluirlo como la tercera figura de la trinidad cristiana. Algo propio de este evangelio teológico a diferencia de los otros evangelios sinópticos en los que no se encuentran tales figuras de la trinidad cristiana de manera clara y abierta.

[1] Cfr. SCHNACKENBURG, Rudolf, El evangelio según San Juan, Versión y comentario, tomo primero, introducción y capítulos 1-4, p. 280.

[2] Éste es un estar que especifica la procedencia ontológica, la precedencia temporal, así como la dignidad existencial y temporal o real y personal. Cfr. SCHNACKENBURG, Rudolf, El evangelio según San Juan, Versión y comentario, tomo primero, introducción y capítulos 1-4, p. 253.

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La concepción de Jesús en el Evangelio de Bernabé

El Evangelio de Bernabé es el evangelio apócrifo más importante para los musulmanes, este evangelio fue conocido de forma indirecta por la Iglesia cristiana desde el siglo VI como libro apócrifo del que sólo se conocía el título. Desde el siglo XVIII es conocido en Europa, en ciertos círculos de orientalistas y de teólogos, como el Evangelio de uno de los doce apóstoles. Según los críticos, no se relaciona con el evangelio mencionado en el Decreto Gelasiano de libros aprobados y no aprobados del siglo VI, sino que fue escrito por un musulmán, conocedor del cristianismo a de finales del siglo XVI o principios del siglo XVII. Sin duda, este Evangelio necesita de una investigación y análisis posteriores desde las diferentes versiones y manuscritos que tenemos de él.

Para los musulmanes el Evangelio de Bernabé es:

  1. Un relato de la vida y predicación de Jesús semejante estructuralmente a los que se conservan.
  2. Un relato escrito por un testigo directo y designado por Jesús.
  3. Un texto que se ha salvado de las alteraciones posteriores que padecen los evangelios aceptados por los cristianos.
  4. Un texto que narra la dimensión única de Jesús como profeta y ser humano.
  5. Un mensaje que contiene la profecía de la verdadera y definitiva revelación del islam.

En este Evangelio, Jesús –as– niega rotundamente ser hijo de Allah –sua– y se presenta como un profeta enviado al mundo; afirma la aplicación de la promesa divina de salvación en la descendencia de Ismael –as–; el Evangelio le es revelado en forma de libro brillante que desciende sobre su corazón; establece las abluciones y la circuncisión como una de las condiciones fundamentales del creyente; se menciona que el profeta Jesús –as– no padecerá tormento ni será crucificado, sino que lo será el traidor Judas en su lugar. Finalmente, Jesús –as– se presenta como anunciador de Muhammad –saus[1]–.

Este es el texto del Evangelio de Bernabé donde se narra la concepción del profeta Jesús –as– con su texto árabe:

 

 

 

 

 

La advertencia del Ángel Gabriel dada a José acerca del embarazo de la Virgen María.

 

María, habiendo conocido la voluntad de Dios, temiendo que las gentes pudieran considerar un pecado que ella estuviese embarazada, y la apedreasen como culpable de fornicación, escogió a un compañero de su propio linaje, un hombre conocido con el nombre de José, de vida intachable; ya que él siendo justo, temía a Dios y lo adoraba con ayuno y oraciones, viviendo del trabajo de sus manos, pues era carpintero.

 

A este hombre que la virgen conocía, lo escogió como compañero y le dio a conocer el designio divino.

 

José, siendo un hombre piadoso, cuando se dio cuenta que María estaba encinta, sintió que debía separarse de ella, ya que temía a Dios. Pero, cuando estaba dormido, fue reprendido por el ángel de Dios, quien le dijo: <<¿Oh José!, por qué intentas repudiar a María, tu esposa? Has de saber que lo que vive en ella ha sido hecho por la voluntad de Dios. La virgen dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre Jesús: y al él mantendrás alejado del vino y de las bebidas embriagantes y de toda carne impura, ya que es un santo de Dios desde el vientre de su madre. Él es un profeta de Dios enviado al Pueblo de Israel, para que él pueda convertir a Judea a su corazón, y para que Israel camine bajo la Ley del Señor, como está escrito en el libro de Moisés. El vendrá con gran poder, que Dios le dará, y obrará grandes milagros, por lo cual muchos serán salvados.

José, despertando del sueño, dio gracias a Dios, y vivió con María toda su vida, sirviendo a Dios con toda sinceridad.

 

إنباء الملاك جبريل يوسف بحبل مريم العذراء

 

أما مريم فإذ كانت عالمة مشيئة الله وموجسة خيفة أن يغضب الشعب عليها لأنها حبلى ليرجمها كأنها ارتكبت الزنا اتخذت لها عشيراً من عشيرتها قويم السيرة يدعى يوسف . لأنه كان باراً متقياً لله يتقرب إليه بالصيام والصلوات ويرتزق بعمل يديه لأنه كان نجاراً.

 

 

 

هذا هو الرجل الذي كانت تعرفه العذراء واتخذته عشيراً وكاشفته بالإلهام الإلهي.

 

ولما كان يوسف باراً عزم إذ رأى مريم حبلى على إبعادها لأنه كان يتقي الله. وبينما هو نائم إذا بملاك الله يوبخه قائلاً: » لماذا عزمت على إبعاد امرأتك، فاعلم أن ما كون فيها إنما كون بمشيئة الله فستلد العذراء إبناً. وستدعونه يسوع. وتمنع عنه الخمر والمسكر وكل لحم نجس. لأنه قدوس الله من رحم أمه فإنه نبي من الله أرسل إلى شعب إسرائيل ليحول يهوذا إلى قلبه، ويسلك شعب إسرائيل في شريعة الرب كما هو مكتوب في شريعة موسى. وسيجيء بقوة عظيمة يمنحها له الله، وسيأتي بآيات عظيمة تفضي إلى خلاص كثيرين.»

 

 

 

 

 

 

فلما استيقظ يوسف من النوم شكر الله وأقام مع مريم كل حياته خادماً لله بكل إخلاص.

 

Maravilloso nacimiento de Jesús, y aparición de ángeles alabando a Dios.

 

Reinaba en ese tiempo en Judea Herodes, por decreto de César Augusto, y Pilato era gobernador, durante el sacerdocio de Anás y Caifás. Entonces, por decreto de Augusto, todo el mundo fue censado; allí que cada uno fuera a su propia tierra, y se presentaran por sus propias tribus para ser empadronados.

José, de acuerdo al mandato, partió de Nazaret, una ciudad de Galilea, con María su esposa, que se hallaba en estado avanzado de embarazo, para ir a Belén -ya que ésa era su ciudad, siendo del linaje de David- para poder ser censados según el decreto del César. Habiendo llegado José a Belén, ya que la ciudad era pequeña y había una gran multitud de forasteros reunidos allí, no pudo encontrar alojamiento, y por lo tanto tomó albergue fuera de la ciudad en un refugio hecho par descanso de los pastores. Mientras José permaneció allí se cumplieron los días para que María diera a luz. La virgen fue rodeada por una luz sumamente brillante, y dio a luz a su hijo sin dolor. Ella lo tomó en sus brazos, y lo envolvió en trapos y lo colocó en el pesebre, ya que no había lugar en la posada. Entonces vino con alegría una multitud de ángeles sobre el albergue, bendiciendo a Dios y anunciando la paz a quienes temieran a Dios. María y José alabaron al Señor por el nacimiento de Jesús, y ella lo alimentó con gran regocijo.

ولادة المسيح العجيبة وظهور الملائكة ممجدين لله

 

كان هيرودس في ذلك الوقت ملكاً على اليهودية بأمر قيصر أوغسطس. وكان بيلاطس حاكماً في زمن الرياسة الكهنوتية لحنان وقيافا. فعملا بأمر قيصر اكتتب جميع العالم، فذهب اذ ذاك كل إلى وطنه وقدموا نفوسهم بحسب أسباطهم لكي يكتتبوا. فسافر يوسف من الناصرة إحدى مدن الجليل مع امرأته وهي حبلى ذاهباً إلى بيت لحم (لأنها كانت مدينته وهو من عشيرة داود) ليكتتب عملاً بأمر قيصر. ولما بلغ بيت لحم لم يجد فيها مأوى إذ كانت المدينة صغيرة وحشد الجماهير الغرباء كثيراً. فنزل خارج المدينة في نزل جعل مأوى للرعاة. وبينما كان يوسف مقيماً هناك تمت أيام مريم لتلد. فأحاط بالعذراء نور شديد التألق. وولدت إبنها دون ألم. وأخذته على ذراعيها. وبعد ان ربطته بأقمطة وضعته في المذود. إذ لم يوجد موضع في النزل. فجاء جوق غفير من الملائكة إلى النزل بطرب يسبحون الله ويذيعون بشرى السلام لخائفي الله. وحمدت مريم ويوسف الله على ولادة يسوع وقاما على تربيته بأعظم سرور.

La esencia del Islam fue revelado a Adán y a los demás profetas como Noé, Ibrahim, Moisés, Jesús, y Muhammad –la paz sea con todos ellos–quienes obraron en conformidad con ese mensaje.

En síntesis, el Sagrado Corán reitera en diversas partes la virginidad de María como una creencia plena y sin dudas. La presentación islámica de Jesús se encuentra entre dos extremos, la de los judíos que rechazaron a Jesús como un Profeta de Allah –sua– y lo llamaron impostor y la de los cristianos quienes lo consideraron como el hijo de Allah –sua– y le rinden culto o veneración como tal.

[1] Sigla en árabe que significa “la paz y las bendiciones de Allah sean con él”.

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Evangelio copto de Tomás y los dichos de Jesús

Se presentan aquí algunos dichos de Jesús contenidos en el Evangelio de Tomás, en dos de sus traducciones[1], con el ánimo de sintetizar y compilar las posturas histórica, filológica y no canónica sobre Jesús como “hijo del hombre”:

[no se han incluido los textos coptos debido a problemas con las fuentes, pero se encontrarán en el Libro]

Dijo Jesús: “…Y mi alma sintió dolor por los hijos de los hombres, …”.

Yeshúa dice: … Y mi alma se apenaba por los hijos de los hombres, ….

 

Sus discípulos dijeron: “¿Cuándo te nos vas a manifestar y cuándo te vamos a ver?” Dijo Jesús: “Cuando perdáis (el sentido de) la vergüenza y –cogiendo vuestros vestidos– los pongáis bajo los talones como niños pequeños y los pisoteéis, entonces [veréis] al Hijo del Viviente y no tendréis miedo”.

Sus discípulos dicen: ¿Cuándo te nos aparecerás y cuándo te percibiremos? || Yeshúa dice: Cuando os quitéis vuestras vestiduras sin avergonzaros y toméis vuestras vestiduras y las pongáis bajo vuestros pies para pisar sobre ellas, como hacen los niñitos– entonces [miraréis] al Hijo del Viviente y no temeréis.

 

Dijo Jesús: “…Si os preguntan: ¿Quién sois vosotros.?, decid: Somos sus hijos y somos los elegidos del Padre Viviente. …”.

Yeshúa dice: … Si os dicen: ¿Quiénes sois?, decid: Somos los Hijos de Él y somos los escogidos del Padre viviente. ….

 

Dijo Jesús: “[Las zorras tienen su guarida] y los pájaros [su] nido, pero el Hijo del hombre no tiene lugar donde reclinar su cabeza (y) descansar”.

Yeshúa dice: [Los zorros tienen sus guaridas] y los pájaros tienen [sus] nidos, pero el hijo de la humanidad no tiene ningún lugar para poner su cabeza y descansar.[2]

Éste es el único dicho en el evangelio de Tomás que posee el título en cuestión.

Dijo Jesús: “Cuando seáis capaces de hacer de dos cosas una sola, seréis hijos del hombre; y si decís: ¡Montaña, trasládate de aquí!, se trasladará”.

Yeshúa dice: Cuando hagáis de los dos uno, os convertiréis en hijos de la humanidad– y cuando digáis a la montaña, “¡Muévete!”, se moverá.

En estos dichos se encuentran dos expresiones claves en lengua copta:

sobre el hijo del viviente,

 sobre los hijos del hombre

*hre [ere] en dialecto sahídico y hri [eri] en el dialecto bohárico de la lengua copta significan hijo, niño y corresponde al término griego ußñw [uiós] que aparece en el Antiguo Testamento (Gen 25.3) y al término griego t¡knon [téknon] propio del Nuevo Testamento, tal como se encuentra en Mateo 15.26: Mc 7.27[3], cfr. Lu 7.35), en especial, y a otros términos como [§kgonow] (Pro 24.34) descendiente, [n®piow] (Sirac 30.12, Oseas 11.1.

En torno al valor, función y calidad del niño puede leerse las cartas paulinas: [1 Co 13.11, Gál 4.11, Heb 5.13,] y en boca de Jesús: Ma 21.26, a quienes se reveló el Padre (Mat 11.25: Lu 10.21)[4], a quienes se les habla “como a niños en Cristo” 1 Corintios 3.1[5] en copto: ¥ire [oire], sahídico ¥hre [oere] bohárico širi [oiri]: pequeño, siervo joven.

En griego paÝw [pais] (un niño varón, un chico, un esclavo varón, un sirviente, en ocasiones sirviente de Dios en especial como título de Israel (Is 41.8[6], Mal 1.6[7] y en especial Éx 4.22[8]) o del Mesías (Isaías 42.1[9]), niña (Lu 8.51), también corresponde a bl¡fow [bléfos]: infante, bebe (Sirac 19.11, 1 Macabeos 1.61, 6.10, 3 Mac 5.49), neanÛskow [neaniskos]: joven.

El griego ußñw corresponde el copto UE [u.e.], UU [u.u.] que en el sahídico tardío probablemente se utilizó ¥ [sh] de ahí la palabra copta.

El segundo término es ¥hre [shere] en sahídico significa hombre, ser humano, equivalente al griego nyrvpow [ánthropos] y Žn®r [anér] ambos en Isaías 56.2[10].

Se habla de hijos de Dios (ui`oi. qeou, filii sunt Dei, ahlad !wna aynb), “guiados por el espíritu”, desde Rom 8.14-21, por el testimonio del espíritu[11], mediante el cual le llaman “¡Abba, Padre!” (Rom 8.15)[12], junto a “Cristo”[13], los hijos de Dios y la creación entera “aguardan la manifestación de los hijos de Dios”[14] hasta que “será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios”[15].

La filiación se realiza, más bien, por el cumplimiento del nuevo mandamiento (2 Juan 1.4[16], cfr. 1 Tes 2.7[17]).

[1] En las traducciones castellanas de Aurelio de Santos Otero y la de Higinio Alas Gómez, José Cascant Ribelles y Pedro José Chamizo Domínguez.

[2] Corresponde a Mateo 8.20, cfr. Lucas 9.58:

Jesús le dijo: — Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre (ui`o.j tou/ avnqrw,pou, Filius autem hominis, avnad !yd) no tiene donde recostar su cabeza.

[3] Respondiendo él, dijo: — No está bien tomar el pan de los hijos (te,knwn) y echarlo a los perros.

[4] En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños (nhpi,oij).

[5] De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo (w`j nhpi,oij evn Cristw, tamquam parvulis in Christo, txkva f Yxa anaw).

[6] `ybi(h]ao ~h’îr»b.a; [r;z<ß ^yTi_r>x;B. rv<åa] bqoß[]y yDIêb.[; laeär»f.yI ‘hT’a;w>,

  1. de, Israel pai/j mou Iakwb o]n evxelexa,mhn spe,rma Abraam o]n hvga,phsa,

et tu Israhel serve meus Iacob quem elegi semen Abraham amici mei,

Pero tú, Israel, siervo (yDIêb.[;, pai/j, serve) mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham, mi amigo.

Tárgum: `ymix.r» ~h’r»ba;d> hy[erz: $b’ ytiy[ir>taid> bqo[.y: ydIb[; laer»fy ta;w>

[7] בֵּ֛ן יְכַבֵּ֥ד אָ֖ב וְעֶ֣בֶד אֲדֹנָ֑יו

filius honorat patrem et servus dominum suum

El hijo (ar»b, ui`o.j, filius) honra al padre y el siervo a su señor.

[8] dicesque ad eum haec dicit Dominus filius meus primogenitus meus Israhel,

Entonces dirás al faraón: «Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito,

Tárgum:

`larvy yrIkwbu yrIb. ywy rm;a. !n»dki h[rpl rm;ytew>

Estas tres referencias han sido extraídas de JIMÉNEZ DE ZITZMAN, María Lucía, La acción soteriológico de Jesucristo en los cuatro evangelios, A través de los campos semánticos que la significan, colección teología hoy, Bogotá, 2003, p. 547.

[9] Este es mi siervo (‘yDIb.[; !hE, Iakwb o` pai/j mou, ecce servus meus), yo lo sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento. He puesto sobre él mi espíritu; él traerá justicia a las naciones.

Nótese que la traducción griega de la Septuaginta especifíca que se trata de Israel (Iakwb).

[10] Bienaventurado el hombre (‘vAna, avnh.r, vir) que hace esto, el hijo del hombre (~d»Þa’-!b,W, a;nqrwpoj o` avnteco,menoj, filius hominis) que lo abraza: que guarda el sábado para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer lo malo.

[11] El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios (evsme.n te,kna qeou, sumus filii Dei, ahlad aynb).

[12] Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre (Abba o` path,r, Abba Pater, !wba aba)!».

[13] Y si hijos (te,kna, filii, Ynbw), también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

[14] Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios (tw/n ui`w/n tou/ qeou, filiorum Dei, ahlad Yhwnbd).

[15] Por tanto, también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios (tw/n te,knwn tou/ qeou, filiorum Dei, ahlad aynbd).

[16] Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos (tw/n te,knwn sou, filiis tuis, Ykynb) andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre.

[17] Antes bien, nos portamos con ternura entre vosotros, como cuida una madre con amor a sus propios hijos (ta. e`auth/j te,kna, filios suos, hynb).